(2013-12-18) Herencias (III)

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Introducción

Sea el presente escrito un pequeño homenaje a Lina Morgan, gran actriz, y un intento, muy probablemente fallido, de zanjar ciertas cosas que se escuchan con ocasión de su enfermedad, a quien deseamos una rápida y completa recuperación.

En Derecho, se dice que todo es discutible, bueno, casi todo, algunas cosas si tenemos claras, pocas, pero claras, y parece que son, precisamente, aquéllas que quienes no tienen contacto con el mundo del Derecho tienen más confusas.

Con ocasión de la enfermedad de Lina Morgan, como suele ocurrir con todos aquéllos que parecen enfermos terminales, aparecen un grupo de familiares, que cual bandada de aves, parecen desde lejanas tierras impulsados por sentimientos de parentesco que permanecieron ocultos durante décadas y vienen con pretensiones de “príncipe heredero”.

Conceptos previos de parentesco

Aclaremos algunos conceptos.

Debemos distinguir entre familiares de sangre, y familiares políticos. Esto parece sencillo y claro, pero siempre aparece la excepción, el problema: ¿y el hijo adoptado? Jurídicamente es un familiar de sangre.

Dentro de los familiares de sangre debemos distinguir entre ascendientes y descendientes. Tanto en uno como en otro caso, son los llamados, coloquialmente, en línea recta. Para encontrarse en línea recta debe ser posible establecer una sucesión del tipo: “A” engendró a “B” que, a su vez, engendró a “C”, etc. Los que se encuentran por debajo, aquéllos que nacieron después que nosotros son nuestros descendientes (línea recta descendente), mientras que quienes se encuentran por encima, nacieron antes que nosotros, son nuestros ascendientes (línea recta ascendente).

Si no se puede establecer una línea recta, “A” engendró a “B” que engendró a “C”, nos encontramos ante un colateral. Los colaterales pueden ser muy próximos, desde un punto de vista físico y afectivo, como ejemplo, los hermanos. Nunca vamos a poder establecer una línea recta con nuestro hermano, debemos, necesariamente, subir a nuestro progenitor común y bajar hasta nuestro hermano, dibujando un ángulo.

[ NOTA : Para mas información sobre los grados de parentesco, véase Herencias ( Grados de parentesco por consanguineidad).

Conceptos previos sobre los testamentos

Ahora pasemos al concepto de las legítimas. Las legítimas se encuentran reservadas únicamente a favor de ascendientes y descendientes, es decir, aquéllos que se encuentran en línea recta. Por eso se llaman herederos legitimarios. No existe legítima para colaterales, ni siquiera cuando no existen ascendientes ni descendientes.

Debemos introducir otros dos conceptos: sucesión testada y sucesión intestada. La sucesión testada tiene lugar cuando el causante (el difunto) ha dejado testamento (otro día hablaremos de los tipos de testamento). Y la sucesión intestada tiene lugar cuando no existe tal testamento, en cuyo caso, el reparto de bienes ha de ajustarse a lo que establece el Código Civil.

A la hora de redactar el testamento existen unos límites legales. Hay que tener una cierta edad, encontrarse en el pleno uso de facultades psíquicas y, además, existe el límite de las legítimas. Una parte de la herencia, la legítima, se debe dejar a quien corresponde, a los herederos legitimarios.

Aquella parte que no es legítima se llama de libre disposición y se puede dejar casi libremente a quien se quiera. Decimos “casi” porque costumbres existentes en otros países como, por ejemplo, dejar como titular de un patrimonio al gato, no son posibles en España.

Si no existen herederos legitimarios, se puede disponer de toda la herencia, como se quiera, sin obligación de dejar nada a ningún familiar.

En sentido contrario, podemos dejar todo, o parte, a uno a varios, familiares de 2º, 3º, 5º y 8º grado si nos apetece, a partes iguales o desiguales, a unos sí y a otros no, incluso destinarlo a no familiares, como amigos, obras de caridad, ONGs, o a unos y a otros.

(Continuará -->)

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