(2013-12-16) El símbolo de la Justicia

.

Todos conocemos y casi todos consideran correcta y adecuada la imagen de la justicia: una dama vestida con una sutil túnica, con una venda que le cubre los ojos, una gran espada en la mano derecha y, en la mano izquierda, una balanza de dos platillos.

Pero personalmente considero que es una mala imagen para la justicia.

La bella mujer va ligera de ropa pero lo cierto es que ni muestra ni insinúa. La tela de la túnica no es ligera ni gruesa. No tiene la caída de una tela pesada ni tampoco la transparencia del tul. Como dirían los modernos expertos en comunicación no verbal, transmite un mensaje confuso de falsedad: ¿qué tela es ésta?

Una venda le cubre los ojos para no ver o porque no quiere ver. Recuerda a quienes para dormir necesitan aislarse del mundo con un antifaz y a los secuestrados, a quienes, en definitiva, personas que no tienen una visión completa de la realidad.

Porta una espada, en algunas imágenes, tan pequeña que no llega ni al espadín ceremonial del uniforme de gala de los embajadores. Algo muy propio como adorno pero absolutamente inútil como arma. En otras imágenes, sin embargo, sostiene verticalmente un espadón de dos manos apoyado en el suelo y malamente sostenido en vertical, pero que, dada la complexión de la dama y el peso de la espada, jamás va a poder levantar y, mucho menos, blandir para impartir justicia.

En la otra mano tiene, muchas veces sujeta únicamente con dos dedos, una pequeña balanza de dos platillos que, de nuevo, transmite un mensaje confuso pues se encuentra fuera de lugar. He visto balanzas de precisión mucho más grandes que esa y, cuando se sacan de su caja, son absolutamente inservibles.

En los platillos de esa pequeña balanza solamente tienen cabida las travesuras de un niño de cuatro años y sí es de los niños que "se portan bien". En esos platillos, no cabe la navaja del atraco a mano armada de la noche pasada en un callejón. A esa "balancita" se le romperían sus brazos bajo el peso de las botellas que ingirió un loco, antes de atropellar a un peatón, a las dos de la madrugada de un sábado. La balanza entera sería aplastada por el peso del más pequeño alijo de droga interceptado en un contenedor del puerto de Valencia. No sólo la balanza, sino también la espada e, incluso, su portadora, quedarían totalmente enterrados por los billetes de 500 Euros que han circulado en cualquiera de los últimos escándalos económicos.

Evidentemente, la vieja dama, imagen de la justicia, se ha quedado muy pequeña y anticuada.

Pero los símbolos son eso: símbolos; a pesar de sus defectos, y el más de defecto mas obvio, es el más ensalzado; la balanza de dos platillos. Una balanza realmente no pesa, sólo compara la masa depositada en un platillo respecto a las "pesas" de la caja de muestras que se coloca en el otro platillo. Basta con cambiar el juego de pesas para que una misma acción incline la balanza a un lado o a otro, o esté en equilibrio.

La balanza de dos platillos permite usar un juego de pesas para los políticos, otro para los influyentes, otro para los ciudadanos con recursos y otro más para aquéllos que carecen de ellos, y la balanza se inclinará, ante la misma acción, más o menos, a uno u otro lado. Tal vez, desde este punto de vista, la imagen de la justicia no sea un mal símbolo.

Siguiendo esta idea, los egipcios, antiguos sabios, pesaban el alma de los hombres en una balanza de dos platillos pero sin pesas y siempre con el mismo patrón de comparación: una pluma de unas determinadas características. Y tan malo era que la balanza se inclinase hacia abajo o hacia arriba. Tan malo era no llegar como pasarse.

Siempre he creído que la balanza ideal es la balanza romana, con un solo brazo y una sola pesa de comparación. Esa es la razón por la que propuse, y se aceptó, el símbolo de esta “web”.

Pero todo esto es un cuento, como corresponde a esta sección, porque somos un país moderno, europeo y democrático donde nada de esto ocurre, simplemente, usamos un mal símbolo.

Por .
Manuel de Cristóbal López
Abogado ICAM (col. 56.250)
MADRID

- Dejar un mensaje al Webmaster sobre la página, realizar aportaciones, documentos, informar de enlaces rotos, etc -