Sobre el poder, la justicia, la política y la fuerza

Explicaba un profesor de historia de la filosofía que aquellas cosas objeto de nuestra atención, las amadas y admiradas, cuando se corrompen, nos causan la mayor repugancia.

Continuaba . . . Los grandes perseguidores, en su mayoría, no eran quienes odiaban lo perseguído, eran admiradores, estudiosos, etc, que al comprobar una degeneración, perversión, o corrupción, comenzaron una persecución implacable. Por ello oimos, una y otra vez, la queja de "juan, nuestro antiguo miembro, paso a ser nuestro mas tenaz difamador, perseguidor, . . .etc".

Tras dejarnos pensar un poco, continuaba . . . Lutero, era un gran teólogo, y en un principìo, ferviente católico; Bakunin, estudio en un colegio militar, desde muy joven debio de absorver valores, principios y disciplina, contra las cuales escribio el resto de su vida. XXX era un antiguo mason, etc, etc.

De nuevo una pausa, y terminaba . . . Se ataca al enemigo desconocido contra el que nos topamos, pero solo se critica, de modo lógico y con argumentaciones, aquello que se conoce, porque se admira o, al menos, atraé nuestra atención. Incluso cuando un militar estudia las técnicas del enemigo, es porque, en cierto modo, le respeta.

Tras una última pausa, concluía . . . Cuando algo se tuerza, critiquenlo, publiquen la causa o el hecho, es el único modo de que se enderece y no lleguen al odio; . . en caso contrario, comenzaran otro enfrentamiento irracional, por una causa que olvidarán a los pocos días, y solo quedará el enfrentamiento y el odio.

Y de este modo comenzaba sus clases de historia de la lógica formal . . .

- Dejar un mensaje al Webmaster sobre la página, realizar aportaciones, documentos, informar de enlaces rotos, etc -